Episodio · 1936 – 1939 · El frente del río

El frente del río: la Guerra Civil en el Alto Tajo

Entre 1936 y 1939 el río Tajo fue la línea del frente en el Alto Tajo. Los sublevados ocuparon Molina en agosto de 1936 y fortificaron la orilla norte; la República defendió la sur desde la Alcarria hasta los Montes Universales. Quedan trincheras, nidos de ametralladora y aeródromos, sobre todo en Villar de Cobeta, Zaorejas y Saelices de la Sal.

Un río convertido en frontera

En julio de 1936 nadie en Zaorejas, en Cobeta o en Peralejos imaginaba que el cañón por el que bajaban cada invierno los troncos de las maderadas iba a convertirse en una línea de fuego. Pero así fue. Entre el verano de 1936 y la primavera de 1939, el río Tajo fue el frente: al norte, los sublevados; al sur, la República.

Las primeras semanas fueron confusas. Columnas republicanas salidas de Madrid ocuparon Alcolea del Pinar, Sigüenza y Molina de Aragón; a comienzos de agosto, una columna sublevada de regulares y requetés las desalojó de Alcolea y Molina. Desde entonces la raya quedó marcada por el agua. El cañón, con cortados de cien metros y barrancos que no se pueden cruzar, hacía el trabajo que en otros sitios tenían que hacer kilómetros de alambrada.

Cómo se defendía un cañón

La prospección del Colectivo Guadarrama recogida en Guadalajara en guerra describe muy bien la diferencia con otros frentes. En la carretera de Aragón, por donde podía entrar un ejército, las líneas estaban llenas de fortines de hormigón con fuegos cruzados. En el Alto Tajo no hacía falta: el río ya era un foso natural. El frente no era una línea continua, sino una cadena de puntos ligeramente fortificados, parapetos y nidos de ametralladora de piedra seca, separados entre sí pero a la vista unos de otros. Un paisaje sobrecogedor vigilado desde los puntales.

Del lado republicano abundaban las trincheras excavadas en la tierra. A veces un fortín apenas se distingue de un chozo de pastor salvo por las troneras y el grosor de sus muros, y es muy probable que los levantaran los propios vecinos, que sabían cómo trabajar la piedra de su monte. El hormigón llegó tarde, sobre todo a las líneas nacionales: muchas obras son del otoño de 1938 y de 1939, cuando la guerra ya se estaba acabando.

El Puente de San Pedro y la posición de Alpetea

El punto más disputado del cañón fue el Puente de San Pedro, donde el Gallo se une al Tajo y la carretera de Corduente a Zaorejas cruza el río. En 1936 y 1937 hubo aquí refriegas entre requetés y republicanos. La guerrilla de requetés de Cobeta, reforzada por el Tercio de María de Molina, tenía este sector a su cargo; la crónica de esta guerrilla recoge un intento republicano de volar el puente en marzo de 1937 y un combate al anochecer del 1 de abril.

Encima del puente, en el puntal conocido como Castillo de Alpetea, está la mejor fortificación de la guerra en todo el Geoparque. Las trincheras siguen un trazado en zigzag y al final, asomados al valle, hay dos nidos de ametralladora en un estado de conservación extraordinario. En el cemento todavía se ven los escudos que grabaron quienes los construyeron. Se llega en unos 25 minutos por la cresta siguiendo la ruta del Castillo de Alpetea, y la vista del cañón es de las mejores del Alto Tajo. Enfrente, en el término de Villar de Cobeta, hubo otra posición fortificada: la de Peña Bermeja.

Zaorejas y los puntales del cañón

Aguas arriba, en Zaorejas, se conserva el complejo de trincheras del Puntal del Estiércol, citado por la guía del Geoparque entre lo mejor de la arquitectura bélica de la comarca. Más al sur, sobre la unión del Cabrillas con el Tajo, los senderistas que suben a la Ceja de la Cueva del Febrero o al Puntal de Matasnos (1.311 m) pasan junto a restos de trincheras que miraban al río. El Mirador de la Cueva del Febrero está en esa misma ceja.

La guerra tuvo también un coste que no se ve: los archivos municipales y parroquiales de Zaorejas se perdieron entre 1936 y 1939. Siglos de papeles sobre las gentes del pueblo desaparecieron, un vacío con el que se encuentra hoy cualquiera que investigue su historia.

Aeródromos en los páramos

La aviación republicana dispersó sus aviones en pequeños campos de aterrizaje para protegerlos de los bombardeos. En Guadalajara se han localizado varios, y todos se parecen: una pista, una caseta y uno o varios refugios en galería subterránea quebrada para el personal. Uno estuvo en Zaorejas, del que se conservan fotografías de las bocas de acceso al refugio. Otro, en el extremo occidental del parque, está en Peralveche: la ruta por el aeródromo, los refugios y el Ojo de la Higuera recorre la antigua pista, hoy comida por el bosque, y varios refugios antiaéreos medio camuflados entre la vegetación.

La batalla que nadie recuerda (1938)

En la primavera de 1938 la ofensiva nacional sobre Aragón estaba a punto de partir en dos la zona republicana. Para aliviar la presión, el Ministerio de la Guerra ordenó a Miaja un ataque en el frente de Guadalajara, y el sector elegido fue el Alto Tajo. Se trajeron tres divisiones, la 5, la 6 y la 14, con carros de combate, que se concentraron en Torrecuadradilla.

El ataque empezó en la noche del 30 al 31 de marzo en un frente de unos veinte kilómetros entre Abánades y el Ablanquejo. Los republicanos ganaron algunas posiciones, como el Puntal del Abejal y La Mocasilla, pero no tenían aviación, y los sublevados sí. Cuando llegaron los refuerzos, Miaja suspendió la operación y el 16 de abril se perdió La Mocasilla. Las estimaciones locales hablan de varios miles de bajas entre los dos bandos. Esplegares, Saelices de la Sal y Ribarredonda vieron pasar las columnas. Hoy se conoce como la «Batalla Olvidada» y Abánades le dedica un pequeño museo.

En Saelices de la Sal quedó una obra que nunca llegó a disparar: un fortín triangular de hormigón, único en el Geoparque, con una tronera en cada vértice y los huecos del trípode de la ametralladora todavía visibles. Controlaba el cruce de las carreteras de Alcolea y Cifuentes. Las líneas republicanas se quedaron a unos tres kilómetros.

Lo que vino después

La guerra en el Alto Tajo no terminó de golpe. En Checa, recuerda la revista Aguaspeña, Sierra Molina fue tierra de nadie y dejó de cultivarse durante el conflicto; el racionamiento duró hasta 1952. Por aquellas sierras pasaron después hombres del maquis, pero no arraigaron. Los resineros habían sido militarizados; los gancheros, que en 1936 aún tenían madera en el río, no volvieron a bajar una maderada completa por el Tajo.

Recorrer hoy estos puntales no es buscar gloria de ningún bando. Es entender que el mismo paisaje que ahora protegemos por su belleza fue, durante casi tres años, un lugar donde se esperaba el disparo: frío, hambre y silencio en las mismas crestas desde las que ahora miramos volar a los buitres.

Cómo visitar los restos con respeto

  • No retires nada. Casquillos, piezas de hierro o piedras de un parapeto forman parte de un conjunto patrimonial y su expolio empobrece a todos.
  • Cuidado en los bordes. Las posiciones están en puntales sobre cortados; no te acerques al borde con viento o hielo.
  • Mejor con alguien que lo cuente. Muchos restos no están señalizados, y sin contexto parecen montones de piedras.

Del archivo

Una de las bocas del refugio del aeródromo republicano de Zaorejas.
Una de las bocas del refugio del aeródromo republicano de Zaorejas. Foto: Pedro José Pradillo · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
El Tajo junto al Puente de San Pedro, noviembre de 1974.
El Tajo junto al Puente de San Pedro, noviembre de 1974. Foto: LBM1948 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Vocabulario

Nido de ametralladora
Pequeña obra de piedra o cemento con una o varias troneras desde la que un arma automática batía un tramo de terreno.
Tronera
Abertura estrecha en el muro de un fortín por la que se disparaba.
Trinchera en zigzag
Zanja quebrada a propósito para que un disparo de enfilada o la metralla de una explosión no recorrieran toda su longitud.
Posición
Punto fortificado del frente, a menudo en un puntal o cerro, con nombre propio en los partes militares.
Requeté
Miliciano carlista. En el Alto Tajo se organizaron guerrillas de requetés en Cobeta, Checa, Orea o Peralejos.
Operación de diversión
Ataque lanzado no para ganar terreno, sino para obligar al enemigo a desviar tropas de otro frente.

Dónde verlo hoy

Preguntas frecuentes

¿Hubo frente de guerra en el Alto Tajo?

Sí. Desde el verano de 1936 hasta el final de la guerra, el río Tajo hizo de frontera entre las dos zonas. Los sublevados controlaban Molina de Aragón y la orilla norte; el Ejército Popular de la República, la Alcarria y la orilla sur hasta los Montes Universales, a la altura de Peralejos de las Truchas.

¿Dónde se pueden ver trincheras de la Guerra Civil en el Alto Tajo?

Los mejores restos están en la posición del Castillo de Alpetea (Villar de Cobeta), con trincheras en zigzag y dos nidos de ametralladora; en el Puntal del Estiércol (Zaorejas); en el fortín triangular de Saelices de la Sal y en el antiguo aeródromo republicano de Peralveche, con sus refugios.

¿Qué fue la Batalla Olvidada del Alto Tajuña?

Una ofensiva republicana lanzada la noche del 30 al 31 de marzo de 1938 entre Abánades y Riba de Saelices para obligar a los sublevados a desviar tropas de la ofensiva de Aragón. Se ganaron algunas posiciones que se perdieron semanas después. Las estimaciones locales de bajas rondan varios miles.

¿Quién mandaba las tropas en este frente?

Del lado republicano, el IV Cuerpo de Ejército, al mando desde octubre de 1937 del anarcosindicalista Cipriano Mera; la 33 División cubría el sector hasta Zaorejas. Del lado sublevado, al final de la guerra, la 75 División cubría desde Argecilla hasta Villar de Cobeta.

Fuentes

  1. Schnell Quiertant, P. et al.: Guadalajara en guerra 1936-1939. Diputación de Guadalajara (incluye la prospección del Colectivo Guadarrama, 2006).
  2. Guía turística del Geoparque de la Comarca de Molina-Alto Tajo: «Restos de la Guerra Civil», «Posición nacional Castillo de Alpetea», «Fortín de Saelices de la Sal».
  3. Rutas de senderismo por el Alto Tajo (libro): trincheras de la Ceja de la Cueva del Febrero y del Puntal de Matasnos.
  4. Pradillo, P. J.: estudio del acueducto de Zaorejas (pérdida de los archivos municipales y parroquiales durante la guerra).
  5. Revista Aguaspeña (Checa), n.º 20 (2013): la posguerra en Checa y Sierra Molina.
  6. Guadalajara en guerra (blog) y prensa provincial sobre la Batalla Olvidada de Abánades (1938).
  7. Requetés.es, «Guerrilla de Cobeta»: fuente de parte, útil para fechas y lugares.

Textos propios redactados a partir de estas fuentes. Datos contrastados; cuando las fuentes discrepan, se indica. Bibliografía completa.

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