Oficio · 1860 – 1989 · Resina, gancho y chozón

Resineros: el pinar que olía a trabajo

Durante más de un siglo, miles de familias del Alto Tajo vivieron de la resina. Los resineros picaban los pinos de marzo a octubre y la miera se destilaba en fábricas de Zaorejas, Villanueva de Alcorón o Huertapelayo. Zaorejas, Armallones y Villanueva tenían una técnica propia, la pica en redondo. La última fábrica de la provincia, en Villanueva, cerró en 1983.

El olor del pinar

Quien pasea hoy por los pinares de Zaorejas o de Villanueva de Alcorón se encuentra a veces pinos con una cicatriz larga y oscura en el tronco. No es un rayo ni una enfermedad. Es la huella de un oficio que dio de comer a este territorio durante más de cien años: el resinero.

La resinación en España se ordenó a mediados del siglo XIX, cuando el Estado empezó a catalogar y regular los montes públicos. Desde entonces los pinares del Alto Tajo, de la sierra de Molina y del ducado de Medinaceli dejaron de ser solo leña y madera. Eran miera, la resina que se convertía en aguarrás y colofonia y viajaba a fábricas de barnices, jabones, tintas o papel. Los primeros datos fiables de la provincia son del año forestal 1878-1879: se sacaron 193.000 kilos de miera, que dieron casi 34.000 kilos de aguarrás y más de 144.000 de colofonia.

De marzo a octubre, pino a pino

La campaña empezaba en marzo y acababa en octubre. El resinero trabajaba a destajo: cobraba según los kilos de miera que entregaba. Primero desroñaba el pino, raspando la corteza gruesa; después abría la cara con el hacha y, cada pocos días, la renovaba con una nueva pica. La miera goteaba a un pote de barro sujeto al tronco; en la sierra de Beteta los potes venían de los alfares de Priego, y se clavaban con una chapa en media luna y un clavo sin cabeza. En cada remasa se vaciaban los potes y al final de la campaña se raspaba el barrasco, la resina que se había endurecido sobre la herida.

La herramienta lo era todo. El hacha la forjaban los herreros de los pueblos, que la calzaban y le daban el temple justo. Entre los resineros tenían fama los herreros de Cobeta, Villar de Cobeta y Ablanque, y en Molina un herrero apodado el «tío Bernia», cuyas hachas no se doblaban.

La pica en redondo, un saber de tres pueblos

En Zaorejas, Armallones y Villanueva de Alcorón los pinares eran de pino laricio, de madera muy apreciada. Por eso allí se resinaba con una técnica propia, la pica en redondo, que la bibliografía resinera considera exclusiva de estos tres pueblos: se quitaba corteza y líber sin dañar la madera. Se hacía con una hachuela pequeña, el «hachuelillo», como la llamaban en Villanueva, y exigía años de práctica. Se parece mucho a la «pica de corteza» americana, que también quita corteza y líber sin tocar la madera. Algunos autores de la época presentaron la técnica serrana casi como su antecedente; la investigación reciente considera que esa afirmación, hecha con orgullo, no tiene base. Lo que sí documenta es que la Administración intentó durante años erradicar la pica en redondo y no lo consiguió: los resineros siguieron fieles a su método. Los mismos resineros picaban, remasaban y llevaban la miera en cántaros y bidones, a lomo de sus caballerías, hasta las fábricas del pueblo.

Fábricas junto al río

Antes de las grandes fábricas estuvo Huertapelayo. Allí casi cada vecino tenía su propio alambique en el corral y destilaba la resina de pinos y enebros. Los «pelayos» vendían el aguarrás en botos de piel de cabra por toda la comarca. Pero el fuego de tantas calderas se comió los pinares de alrededor, la tierra quedó desnuda y llegaron las avenidas: 1900 es todavía «el año de la riada». Cuando aparecieron fábricas modernas en Mazarete o en La Avellaneda, los corrales se fueron cerrando y muchos pelayos emigraron a pueblos resineros de Cuenca con su oficio a cuestas.

En Zaorejas, Villanueva de Alcorón y sus alrededores llegó a haber varias destilerías funcionando a la vez. Entre Zaorejas y Peñalén estuvo la de la finca Casas Vicente, de la Compañía Ibérica de Resinas, que La Unión Resinera Española absorbió en 1903. En Villanueva, la destilería de la familia Embid llegó a procesar 700 toneladas al año. De la de Mariano Villaverde todavía quedan en pie las paredes y los depósitos de aguarrás.

En Valsalobre los vecinos recuerdan cinco resineros, uno con 3.500 pinos, y que los mejores sueldos del pueblo salieron de la resina. Lo cuentan en un año en un pueblo de la sierra.

El final

Llegaron los derivados del petróleo, la resina importada y la emigración. La fábrica de Teodoro Embid, en Villanueva de Alcorón, fue la última de la provincia: destiló miera hasta 1983. Seis años después, en 1989, los pinares de Corduente dejaron de producir. En los cantares de ronda de Villanueva quedó la memoria de lo que significaba la resina en casa: la mujer que pide al pinariego que haga sudar al pino para poder estrenar vestido en la fiesta de la Magdalena.

Hoy hay proyectos para recuperar la resinación con técnicas menos duras, y la miera de estos montes sigue siendo de gran calidad. Pero, sobre todo, quedan las caras en los troncos: un archivo escrito en los propios pinos, que se lee mejor si alguien te enseña a mirarlo.

Palabras del oficio

Miera
La resina tal como sale del pino, antes de destilarla.
Cara o entalladura
Herida alargada que el resinero labraba en el tronco y por la que manaba la miera.
Desroñar
Raspar la corteza gruesa del pino para preparar la superficie donde se abrirá la cara.
Pica
Cada corte nuevo que renueva la herida y mantiene la resina fluyendo durante la campaña.
Pica en redondo
Técnica propia de Zaorejas, Armallones y Villanueva de Alcorón: una pica que no daña la madera del pino laricio. Se hacía con una hachuela pequeña, el «hachuelillo».
Pote
Recipiente de barro sujeto al tronco bajo la cara, donde se recogía la miera.
Remasa
Recogida periódica de la miera acumulada en los potes.
Barrasco
Resina solidificada sobre la cara, que se raspaba al final de la campaña.
Aguarrás y colofonia
Los dos productos que salían de destilar la miera: la esencia líquida y la pez sólida.

Dónde verlo hoy

Preguntas frecuentes

¿Cómo se sacaba la resina de los pinos?

Entre marzo y octubre, el resinero desroñaba el tronco, abría una cara con el hacha y la iba renovando con picas sucesivas. La miera goteaba a un pote de barro que se vaciaba en cada remasa. Luego se llevaba a lomo de mula a la fábrica para destilarla en aguarrás y colofonia.

¿Qué es la pica en redondo?

Una técnica de resinación que, según la bibliografía resinera, solo se usaba en Zaorejas, Armallones y Villanueva de Alcorón. Como sus pinares eran de pino laricio, de madera muy valiosa, se hacía una pica que no dañaba la madera. Requería un largo aprendizaje.

¿Cuándo dejó de resinarse en el Alto Tajo?

La última fábrica que destiló miera en la provincia de Guadalajara, la de Teodoro Embid en Villanueva de Alcorón, trabajó hasta 1983, y los pinares de Corduente fueron los últimos en producir resina, hasta 1989.

Fuentes

  1. Berlanga Santamaría, A.: La industria resinera en Guadalajara. Expansión y declive. Diputación de Guadalajara, 2023 (caps. VI, VII y IX).
  2. Revista Montes, n.º 52 (1953), citada por Berlanga.
  3. Delgado Macías, J. L.: Del bosque a la fábrica. Técnica y ciencia de la resina de pino en la España contemporánea. Tesis doctoral, UCM, 2015.
  4. Guía turística del Geoparque de la Comarca de Molina-Alto Tajo: patrimonio industrial.
  5. Testimonios de vecinos de Valsalobre sobre la resina (Vestal Etnografía, YouTube).

Textos propios redactados a partir de estas fuentes. Datos contrastados; cuando las fuentes discrepan, se indica. Bibliografía completa.

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