Episodio · siglos I – IV y usos posteriores · Roma en el cañón
El agua que Roma hizo pasar
En Zaorejas lo llaman el Puente Romano, pero es un acueducto: un muro de 95 metros con un arco de doble rosca que llevaba al pueblo el agua de la Barbarija, levantado entre los siglos II y III. Roma llegó tarde y a pocos sitios del Alto Tajo. De los 35 yacimientos romanos de la zona, solo se ha excavado una villa, la de Las Casutillas, en Corduente, con calefacción bajo el suelo y una piscina de mosaico.
Foto: «Zaorejas Acueducto Romano», Juan José Estrada Martínez (2018) · CC BY-SA 4.0
Un puente que no es un puente
Cuando Pedro José Pradillo empezó a veranear en Zaorejas, quiso estudiar la historia del pueblo, pero los archivos del ayuntamiento y de la parroquia habían desaparecido en la guerra. Preguntó entonces a los vecinos por algún monumento antiguo, y le contestaron con orgullo que tenían un puente romano. Vicente Lara lo llevó a verlo. Esperaba bajar hacia el Tajo, pero volvieron al pueblo y fueron andando hasta el barranco de Fuentelengua. A menos de un kilómetro, pasado el recodo de la fuente de los Chomos, apareció un gran muro de piedra con un arco en medio, como una muralla que cerrara el barranco.
No era un puente. Era un acueducto. Zaorejas está al borde del páramo, a unos 1.270 metros, y el barranco de Fuentelengua lo separa de los manantiales que nacen al otro lado. El agua buena salía en el paraje de la Barbarija, a unos 1.260 metros, y había que llevarla a la fuente del pueblo, a más de un kilómetro y a 1.220. El acueducto cruzaba el barranco por encima de los 1.250 metros, así que el agua podía llegar sola incluso hasta las eras.
Cómo era
Completo, era un muro de unos 95 metros de largo y casi 12 de alto, contando el canal que lo remataba. Las caras son de piedras irregulares en hiladas, el opus incertum, y el interior, de hormigón romano, el opus caementicium. En medio se abrió un arco de medio punto de 6,44 metros de luz, veintitrés pies romanos, para que pasaran las aguas del barranco sin embalsarse. Es un arco de doble rosca: dos hiladas de dovelas, 35 en la de dentro y 27 en la de fuera, de caliza bien labrada y puesta a hueso. Pradillo encontró en él las proporciones de Vitruvio: el arco se inscribe en un cuadrado perfecto marcado por las molduras y la cornisa. Arriba corría el canal, de unos 84 centímetros de alto, con la cañería, el specus, que ha desaparecido.
Por su estructura sencilla, de muros ciegos y sin arcadas, Pradillo lo fecha entre los siglos II y III después de Cristo. En 1921 dos estudiosos de las vías romanas ya habían dado noticia en Zaorejas de una conducción de agua de trescientas varas, y la relacionaron con la mansión romana de Carae, algo que después se tuvo por fantasioso.
De arco de moros a cantera
A principios del siglo XIX el acueducto ya no se usaba. Miñano, en 1828, y Madoz, en 1850, describen la traída de agua de Zaorejas: los caños de madera bajaban la ladera, cruzaban el barranco sobre un puentecillo de maderos y volvían a subir hasta la fuente de la plaza, un ingenio del que se admiraban los viajeros. Del arco dicen que era obra de moros. El agua seguía viniendo de la Barbarija, como en tiempos de Roma.
En 1993, cuando Pradillo lo estudió, el acueducto había perdido más del 60 % de su fábrica. Sus piedras se habían llevado para cerrar huertos en una ladera y para hacer terrazas en la otra. Quedaban el núcleo central con el arco, de 23,80 por 12 metros, y dos trozos sueltos del muro. En la misma excursión, Vicente Lara le enseñó los restos de un sarcófago junto a la carretera y el «antitanque», una cuevecilla usada en la Guerra Civil al pie del poblado celtíbero de La Cabezuela.
Una villa en Corduente
Roma llegó al Alto Tajo tarde y a pocos sitios. Marta Chordá, que repasó en 2007 la Carta Arqueológica de Guadalajara, contó en la zona 35 yacimientos de época romana, casi ninguno excavado, pequeños y dispersos, y casi siempre en puntos clave para controlar el paso o un recurso. Los itinerarios romanos no registran ninguna vía principal que la cruzara, y Chordá supone que tampoco hubo una ciudad que la organizara. Ella habla de una ocupación selectiva: Roma se instaló donde le interesaba y dejó el resto a quienes ya vivían allí.
La excepción es Las Casutillas, en Corduente, en la entrada al Alto Tajo interior. Es la única villa excavada con resultados publicados, en 1985. El yacimiento ocupa unas ocho hectáreas. En la parte excavada aparecieron un espacio abierto, dos habitaciones con hipocausto, la calefacción por aire caliente bajo el suelo, otras con un enlosado tosco y parte de una piscina con mosaico, que parece de época de Augusto, como la cerámica y las pocas monedas.
El hierro de antes y de después
En Cueva del Hierro, en la parte conquense del Alto Tajo, la mina se explotaba ya hacia el siglo VI antes de Cristo, seguramente por los celtíberos, con cuyo hierro se hacían herramientas y armas. Roma siguió sacando mineral, y en sus galerías subterráneas se reconoce la técnica de la minería romana. Después vinieron otras épocas de trabajo, hasta que la mina cerró en los años sesenta del siglo XX.
Lo que hubo antes de Roma está en los celtíberos del Alto Tajo, y lo que vino después, en el Señorío de Molina.
Vocabulario
- Acueducto
- Obra que conduce el agua salvando un desnivel o un barranco.
- Specus
- Canal por el que corría el agua en lo alto de un acueducto romano.
- Arco de doble rosca
- Arco hecho con dos hiladas concéntricas de dovelas, que reparte mejor el peso.
- Dovela
- Cada una de las piedras en cuña que forman un arco.
- Opus incertum
- Paramento de piedras irregulares; en Zaorejas, las caras del muro.
- Opus caementicium
- Hormigón romano de mortero y piedra; en Zaorejas, el relleno del muro.
- Hipocausto
- Calefacción romana por aire caliente bajo el suelo.
- Villa
- Casa y explotación agrícola romana en el campo.
Dónde verlo hoy
Preguntas frecuentes
¿El Puente Romano de Zaorejas es un puente?
No. Es un acueducto que cruzaba el barranco de Fuentelengua para llevar al pueblo el agua del paraje de la Barbarija. Pedro José Pradillo, que lo estudió en 1993, lo fecha entre los siglos II y III después de Cristo.
¿Hay villas romanas en el Alto Tajo?
La Carta Arqueológica de Guadalajara recoge cinco en la zona, pero solo una se ha excavado con resultados publicados: Las Casutillas, en Corduente, de unas ocho hectáreas, con habitaciones con hipocausto y parte de una piscina con mosaico de época de Augusto.
Fuentes y lecturas
- Pedro José Pradillo y Esteban, «El Puente Romano de Zaorejas. Un acueducto imperial en proceso de ruina». Wad-Al-Hayara 20 (1993), pp. 65–84.
- Marta Chordá Pérez, «La romanización en la zona del Alto Tajo». Caesaraugusta 78 (2007), pp. 417–424.
- Turismo de Castilla-La Mancha: Cueva del Hierro y su mina romana.
Para seguir leyendo sobre la historia de este territorio. Bibliografía completa.
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