Episodio · época romana – siglo XX · Sal, hierro y madera
Caminos de lana, sal y madera
El Alto Tajo fue un nudo de caminos. Por sus cañadas bajaban cada otoño los rebaños del Señorío de Molina, que en el siglo XV reunía más de medio millón de cabezas, hacia Sierra Morena y el Valle de Alcudia. Por otros caminos circulaban tratantes de ganado, arrieros y sal, y por el río, la madera. Muchos de esos trazados son hoy senderos de gran recorrido.
Un territorio para cruzar
Hoy el Alto Tajo parece un lugar apartado, al final de todas las carreteras. Durante siglos fue lo contrario: un nudo de caminos entre Castilla, Aragón, Valencia y Andalucía. Por aquí pasaban rebaños, tratantes, arrieros, sal y madera. Casi todo lo que hoy llamamos patrimonio, desde un puente hasta un pairón, está ahí porque alguien necesitaba pasar.
Antes de las cañadas
Los caminos son más viejos que sus nombres. El castro de Castil-Griegos, en Checa, se alza junto a una vía ganadera ligada a la Cañada Conquense, lo que hace pensar que los pasos ya importaban en la Edad del Hierro. Para la época romana, el historiador Pedro José Pradillo relaciona el acueducto de Zaorejas con una etapa del camino entre Laminio y Caesaraugusta; otros investigadores sitúan esa etapa en otro lugar, y el debate sigue abierto.
La lana: el oro del Señorío
Desde 1273 el Honrado Concejo de la Mesta protegió a los ganaderos trashumantes de Castilla, y el Señorío de Molina fue uno de sus grandes graneros de lana. Según el cronista Antonio Herrera Casado, en 1477 la tierra de Molina reunía más de 500.000 cabezas de ganado lanar, de unos 2,7 millones en toda Castilla. En el siglo XVI superó las 750.000. Los ganaderos celebraban sus juntas en lugares fijos, como Ventosa o el Torrejón de Traid, en fechas señaladas del final del verano.
Los rebaños bajaban en otoño y subían en primavera por una red de cañadas, cordeles y veredas. Del Señorío salían la Cañada de Molina, que entraba en Cuenca por Alcobujate y seguía por Uclés hacia Ciudad Real, y la Cañada de Beteta. La que toca de lleno el Parque es la Cañada de Rodrigo Ardaz: cruzaba el Tajo por el puente de ese nombre en Peralejos de las Truchas, entraba en Cuenca por Cueva del Hierro y, por Masegosa, Las Majadas y Chillarón, llegaba a Villar de Olalla, donde se unía a la Cañada Real Conquense o de los Chorros, camino de Sierra Morena. Una vereda real bajaba también desde Aragón por el valle del Mesa y los montes de Molina hasta Peralejos y el Puente del Martinete, y el puente de Tagüenza era paso de ganados que venían de Soria hacia Andalucía.
Siete meses fuera
La trashumancia no es solo historia medieval. En el siglo XX, los pastores de Peralejos, Alustante, Orea o Checa seguían bajando cada otoño con las primeras heladas hacia las dehesas del Valle de Alcudia, en Ciudad Real, y hacia Andújar y La Carolina, en Jaén. Usaban sobre todo tres cañadas reales, entre ellas la llamada «de Ruidera», hacia Sierra Morena, y la de «Los Espartales», hacia Alcudia. A pie eran quince o veinte jornadas, aunque los propios pastores dan cifras mayores: Paco Casado, de Orea, habla de 22 a 24 días hasta La Carolina, y un pastor de Valsalobre, de un mes entero hasta Córdoba. Luego apareció una fórmula mixta, a pie hasta Chillarón de Cuenca, precisamente en la Cañada de Rodrigo Ardaz, y en tren el resto. Hoy se hace en camión.
Paco Casado hizo la trashumancia más de cuarenta años: unos diez a La Carolina y más de treinta al Valle de Alcudia. Salían a primeros de noviembre y volvían a finales de mayo, y cuenta que fue una vez por la cañada «del medio» y otra por la «del Picazo», cruzando Cuenca y un poco de Albacete. Cada uno llevaba su morral para el día; por la noche se hacía comida caliente y se velaba el rebaño por turnos, durmiendo al raso o en una tienda, con las yeguas cargadas de mantas y comida. Para el tren se juntaban ganaderos de Guadalajara, Cuenca y Teruel, de Orea, Checa, Guadalaviar o Tragacete, hasta llenar veinte o treinta vagones. En el sur alquilaban fincas particulares y bajaban del tren en la estación más cercana.
Volvían en primavera, después de siete meses. De tanto ir y venir quedaron matrimonios entre gentes del sur y de la sierra, familias que se quedaron allí y, según cuentan en la comarca, las fachadas encaladas y llenas de geranios de pueblos ganaderos como Checa. En Orea, los escarpes de Los Neveros eran un hito de la Cañada Real que traía a los rebaños de Sierra Morena.
Tratantes, arrieros y sal
No todo era lana. El Camino de los Tratantes unía las ferias de Molina, Albarracín y Teruel, y hoy se recorre de Molina a Motos por Otilla, Piqueras y Alustante. Los arrieros cargaban mulas con lo que hiciera falta. En Checa, los labradores llevaban leña y mineral a las ferrerías, porteaban con sus carros o se iban por temporadas a los carbones o a los molinos de aceite.
La sal tenía sus propios caminos, que han quedado en los mapas: hay una Senda Salinera en Zaorejas, una Cañada Salinera en Traid y un Camino de las Salinas en Tierzo, junto a Armallá. Y el camino más grande de todos era el río: por él bajaba la madera en las maderadas.
Señales en los cruces
En los cruces de caminos del Señorío se levantan los pairones, pilares de piedra rematados con una cruz o una pequeña hornacina. Marcaban el camino, protegían al viajero y recordaban una promesa o una desgracia. Los hay en Taravilla, Chequilla, Megina, Orea o Peralejos, y también en las salinas de Armallá.
Un túnel a golpe de hacendera
Hasta los años sesenta, a Huertapelayo se llegaba por El Portillo, un paso estrecho entre rocas pensado para personas y caballerías. Cuando el pueblo necesitó una carretera, no esperó a nadie: los vecinos, los «pelayos», abrieron el túnel con dinamita, sin fondos públicos, en hacendera, el trabajo comunal en el que cada casa ponía brazos y dinero. Hoy la carretera atraviesa la roca junto a la cascada de El Chorrero, y el túnel es la prueba de que en estas sierras los caminos también los hacía el pueblo.
Los caminos de hoy
Muchos de esos trazados siguen vivos. El GR-10 cruza el Parque de Aragón hacia Portugal por antiguos caminos; el GR-113, Camino Natural del Tajo, sigue el río; el GR-66, Camino de la Hermandad, baja desde Milmarcos hasta el Puente del Martinete, y el Camino del Cid atraviesa el Señorío siguiendo el Cantar. Caminarlos es poner los pies donde los pusieron pastores, tratantes y salineros durante siglos.
Vocabulario
- Hacendera
- Trabajo comunal y obligatorio en el que todos los vecinos arreglaban caminos, fuentes o acequias del pueblo.
- Cañada real
- La vía pecuaria mayor, de 90 varas castellanas de ancho (unos 75 metros). Real porque la Corona cobraba derechos a quienes la usaban.
- Cordel y vereda
- Vías pecuarias menores, de la mitad y de un cuarto de anchura de una cañada, más o menos.
- Agostadero e invernadero
- Pastos de verano en la sierra y pastos de invierno en tierras cálidas del sur.
- Mesta
- Honrado Concejo de la Mesta: la poderosa asociación de ganaderos trashumantes de Castilla, entre 1273 y 1836.
- Tratante
- Comerciante de ganado que compraba y vendía animales en ferias y mercados.
- Arriero
- Transportista con caballerías. En el Señorío muchos dejaban el pueblo por temporadas, como los trashumantes.
- Pairón
- Pilar de piedra rematado con una cruz o una hornacina, típico del Señorío de Molina, que se levanta en cruces de caminos.
Dónde verlo hoy

Puente del Martinete
Peralejos de las TruchasPuente de Tagüenza
Huertahernando, Huertapelayo
Puente de Peñalen
Peñalen
Puente de las 3 provincias
Checa
Camino de los Tratantes
58 km
GR-66 Camino de la Hermandad

GR160: El Camino del Cid

GR-113 Camino Natural del Tajo

GR-10 Valencia a Lisboa

Castro de Castil-Griegos
ChecaAcueducto Romano de Zaorejas
ZaorejasPreguntas frecuentes
¿Qué cañadas pasaban por el Alto Tajo?
La más ligada al Parque es la Cañada de Rodrigo Ardaz, que nace en Guadalajara, cruza el Tajo por el puente de Rodrigo Ardaz en Peralejos de las Truchas, entra en Cuenca por Cueva del Hierro y se une a la Cañada Real Conquense en Villar de Olalla. Del Señorío salían también la Cañada de Molina, hacia Uclés y Ciudad Real, y la de Beteta.
¿Adónde iban los pastores trashumantes del Alto Tajo?
Los de Peralejos, Alustante, Orea o Checa bajaban en otoño hacia las dehesas del Valle de Alcudia (Ciudad Real) y hacia Andújar y La Carolina (Jaén). A pie eran quince o veinte jornadas, y pasaban unos siete meses fuera antes de volver en primavera.
¿Qué es el Camino de los Tratantes?
El itinerario que durante siglos siguieron tratantes de ganado, mercaderes y labriegos entre Molina de Aragón, Albarracín y Teruel. Hoy se recorre como ruta de unos 58 km entre Molina y Motos, por Otilla, Piqueras y Alustante.
Fuentes
- Ministerio de Agricultura / MITECO: Estudio de las vías pecuarias de Albarracín, Cuenca y Molina (cap. 9, «Uso de las vías pecuarias»).
- Herrera Casado, A.: «Las cañadas de la Mesta por Molina» (2000).
- Chavarría, A. L.: «Tiempos de transhumancia». Boletín del Parque Natural del Alto Tajo «El río que nos lleva», n.º 2.
- Boletín del Parque Natural del Alto Tajo n.º 5: Los Neveros de Orea, hito de la Cañada Real.
- Núñez Martí, P.: tesis sobre los refugios de la cuenca alta del Tajo, Anexo VII (glosario de vías pecuarias).
- El Alfolí, n.º 12 (2013): toponimia salinera de Guadalajara.
- López de los Mozos, J. R.: Pairones del Señorío de Molina (1996).
- Pradillo, P. J.: estudio del acueducto de Zaorejas.
- Inventario de recursos turísticos del Alto Tajo (ficha ATJ-REC-017, Túnel del Portillo).
- Testimonio de Francisco Javier Casado Pérez, ganadero trashumante de Orea (Vestal Etnografía, YouTube).
Textos propios redactados a partir de estas fuentes. Datos contrastados; cuando las fuentes discrepan, se indica. Bibliografía completa.
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