Episodio · infancia del siglo XX, recordada en 2009 · Resina, gancho y chozón
Una baraja vieja, una rama de saúco
En Labros los juguetes no se compraban: se hacían. Un palo de sesenta centímetros y otro afilado por las dos puntas eran la estornija; media carta de una baraja vieja, una carteta; una rama de saúco vaciada con un hierro al rojo, un trabuco que disparaba balas de cáñamo mascado. Fernando Gutiérrez dejó escritas sus reglas en la revista del pueblo.
En Labros no había tienda de juguetes, y aunque la hubiera habido no se podían comprar. Así que se hacían. Fernando Gutiérrez lo contó en el verano de 2009 en Labros, la revista del pueblo: durante siglos, escribía, los juguetes fueron casi iguales en todos los pueblos, con las variantes que permitía lo que daba cada lugar. Él apuntó cómo se fabricaban y cómo se jugaba con algunos de los de su infancia.
La estornija
Hacían falta dos palos. El largo, de unos sesenta centímetros, era el marro; en Clares lo llaman marrut. El corto, de unos veinte, era la pita o estornija, y se afilaba en punta por los dos extremos. En otros sitios lo llaman chueca.
Se ponía la pita en el suelo y se le daba con el marro en una de las puntas. La pita saltaba y, antes de que cayera, había que pegarle un buen mandoble para mandarla lo más lejos posible. Ganaba quien la lanzaba más lejos.
Las cartetas
La materia prima era una baraja vieja. Se partía una carta por la mitad a lo largo y salía un cartetón. Si se cortaba en cuatro trozos, daba para dos cartetas.
Cada uno tiraba la suya hacia una raya o hacia la pared del fondo. El que quedaba más cerca recogía las de todos, las estampaba contra la pared y pedía cara o culo: las que caían como había pedido eran para él. El siguiente en cercanía estampaba las que quedaban y se llevaba sus aciertos, y así hasta que no quedaba ninguna en juego.
En Checa, al otro extremo del Señorío, Isidro García recordaba haber jugado de niño a la gua y a las cartetas, siempre en la calle. El mismo nombre para el mismo juego.
El trabuco o chingueta
Tenía cañón, mango y balas, como una pistola. El cañón salía de una sauquera: se cortaba un trozo recto de una rama de saúco, de unos cinco centímetros de grueso y veinte de largo. Si la navaja se quedaba corta, se pedía un serrucho prestado. Luego había que sacarle el tuétano como se pudiera, a veces metiendo un hierro al rojo vivo.
El mango se hacía con una rama de ciruelo algo más gruesa que el hueco del cañón. Se rebajaba una parte para que entrara hasta un centímetro antes del final.
Las balas, al menos dos, eran de cáñamo mascado hasta formar pelotas del tamaño del tubo, de un centímetro más o menos. El cáñamo lo sacaban de la era del tío Gregorio cuando extendía la cosecha. Se metía una bala hasta el fondo y luego la otra; al empujar la segunda con el mango, el aire apretado hacía salir disparada la primera.
En Checa, el vocabulario del pueblo que publicó Aguaspeña en 1998 llama al saúco sahuquillo, «el árbol legendario de los niños de Checa», porque con sus ramas se hacían trabucos de estopa.
La chingueta era igual, pero por un lado se dejaba el nudo del saúco con un agujero en medio. Se rellenaba de agua o de barro y con el mango se lanzaban chinguetazos. Fernando anotaba que, si eras chico, mejor a las chicas.
Lo que se aprendía jugando
Para cada juguete había que saber qué árbol tenía el centro blando, qué madera aguantaba un golpe, cuándo había cáñamo en la era. Los juegos enseñaban a mirar el monte y la casa con ojos de aprovechamiento, igual que se aprendía a usar las plantas o los materiales de la vida serrana.
No todos los niños tuvieron el mismo tiempo para jugar. Isidro iba de pastor a los nueve años y Paulino, en Alustante, a los diez. Fernando tituló su artículo «(I)», con la idea de seguir contando otros juguetes.
Vocabulario
- Estornija
- Juego de dos palos. También se llamaba así la pieza corta, la pita, que en otros lugares se conoce como chueca.
- Marro
- El palo largo de la estornija, de unos sesenta centímetros. En Clares lo llaman marrut.
- Carteta
- Pieza de juego hecha con un trozo de carta de baraja; una carta cortada en cuatro daba para dos.
- Cartetón
- La carteta grande, hecha con media carta partida a lo largo.
- Sauquera
- Saúco. Sus ramas tienen el centro blando y se vacían con facilidad.
- Chingueta
- Versión del trabuco de saúco que disparaba agua o barro, y chinguetazo el disparo.
Dónde verlo hoy
Preguntas frecuentes
¿Qué es la estornija?
Un juego de dos palos: el marro, de unos sesenta centímetros, y la pita o estornija, de unos veinte y afilada por las dos puntas. Con el marro se golpeaba una punta de la pita para hacerla saltar y, en el aire, se le daba un mandoble para lanzarla lo más lejos posible.
¿Cómo se jugaba a las cartetas?
Cada jugador lanzaba su carteta hacia una raya o hacia la pared. El que quedaba más cerca recogía las de todos, las estampaba contra la pared pidiendo cara o culo y se quedaba con las que caían como había pedido. El siguiente hacía lo mismo con las que quedaban, hasta que no quedaba ninguna.
Fuentes y lecturas
- Fernando Gutiérrez, «Juguetes que fabricábamos (I)». Labros 28 (verano de 2009), p. 3.
- «Palabras de uso común». Aguaspeña 5 (1998), pp. 13–17: vocabulario de Checa, entrada «sahuquillo».
- María Lozano, «Biografía de mi abuelo Isidro». Aguaspeña 18 (2011), pp. 12–13.
Para seguir leyendo sobre la historia de este territorio. Bibliografía completa.
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