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Oficio · Edad Media – años sesenta · Resina, gancho y chozón

El monte que alimentaba: carbón, leña, trasmochos, dehesas y colmenas

En el Alto Tajo el monte no era paisaje: era despensa, leñera y almacén. De él salían el carbón de las herrerías, la leña que se sorteaba entre vecinos, el ramón para el ganado, la miel y la cera. Los árboles trasmochos de las dehesas, las carboneras de Sierra Molina y los montes comunes que el Señorío salvó de la desamortización son la huella de aquella economía.

Dehesa de Olmeda de Cobeta

Foto: El Observario

El monte era la casa

En los pueblos del Alto Tajo nadie hablaba del monte como paisaje. Del monte salía la leña para el invierno, el carbón para la fragua, el ramón para las cabras cuando no había hierba, la madera para las vigas, la resina, las setas, la miel y la cera. Cada cosa tenía su época, su norma y a menudo su sorteo. Y casi todo era común: del pueblo, de la sexma o de toda la Tierra de Molina.

Carboneras: el fuego lento

El carbón vegetal era la energía de la industria antigua. Las herrerías lo necesitaban a toneladas para reducir el mineral, y en las casas calentaba braseros y cocinas. Se hacía en carboneras: en un claro llano del monte se apilaba la leña en círculo alrededor de un hueco central, las piezas más gruesas en el centro, y se cubría todo con ramas y tierra. Se prendía por arriba y se dejaba arder muy despacio, casi sin aire, durante días. El carbonero no se separaba de ella: de día y de noche tapaba con tierra cualquier agujero por donde asomara la llama, porque si la carbonera «se escapaba», el trabajo de semanas se convertía en ceniza.

En Sierra Molina, la gran dehesa común de Checa, los pastos eran gratuitos, pero la madera y el carbón pagaban una tasa que se repartían a partes iguales el concejo de Molina y la Comunidad de la Tierra. Muy cerca de allí, el arroyo de los Carboneros, que recorre el Sendero 16 de La Espineda, guarda el nombre del oficio. Muchos carboneros eran además emigrantes de temporada: se iban unos meses a hacer carbón a otros montes y volvían al pueblo, como tantos pastores y jornaleros (lo cuenta el relato de los pueblos que se vaciaron). La relación entre carbón y hierro está en Los oficios del fuego.

Leña para todos

La leña era de todos y había que repartirla bien. En los pueblos de la sierra la poda de los robles se hacía en común: la leña se apilaba en montones o rimeros, se numeraban y se sorteaban entre las casas. Si un roble era muy grande, tocaba a dos, tres o cuatro vecinos. Así lo recuerdan en la vecina Serranía, y así se cuenta en un año en un pueblo de la sierra. El sistema tenía su lógica: nadie podía llevarse más de lo suyo y el monte no se esquilmaba.

Árboles trasmochos

Hay árboles que parecen esculturas: troncos gruesos, cortos, retorcidos, coronados por un manojo de ramas que salen todas del mismo sitio. Son trasmochos. Durante generaciones, cada pocos años, se les cortaban las ramas a la altura de un hombre subido: la leña para el fuego y las ramas tiernas, el ramón, para el ganado. El árbol rebrotaba y, a fuerza de cortes, engordaba por abajo y se llenaba de huecos, que hoy son refugio de murciélagos, lechuzas, insectos raros y hongos.

El mejor lugar para verlos es la dehesa de Olmeda de Cobeta, de origen medieval, con rebollos trasmochos centenarios entre encinas y quejigos robustos. Allí se dejó de trasmochar hace décadas y los árboles siguen con aquellas formas. La Ruta Etnográfica 3 pasa por encinas centenarias que daban sombra y bellota a los rebaños, y por un pino laricio con la hendidura donde los vecinos recogían resina comunal para curar las heridas del ganado.

Dehesas y montes comunes

Cada aldea tenía su dehesa, a menudo una dehesa boyal: un monte hueco de árboles con pasto debajo, reservado para los bueyes y las mulas de labor, que eran los que araban las tierras de todos. Encima de las dehesas de cada pueblo estaban los grandes montes comunes de toda la Tierra de Molina, gobernados por el Común y sus sexmas. En el Roble de la Sexma, cerca de Alcoroches, la Sexma de la Sierra elegía a sus representantes a la sombra de un árbol.

En 1855 llegó la desamortización de Madoz, que puso a la venta buena parte de los bienes de los pueblos. El proceso alcanzó a los bienes del Común de la Tierra, entre ellos nueve despoblados, un molino y la casa que le servía de sede, pero algunos montes se consiguieron exceptuar de la venta. En 1881 volvió a funcionar para administrar lo que se había salvado: la dehesa común de Sierra Molina, el Común de Bétera, el Común de Caldereros, el Entredicho de Selas y el común de la Carrasca y Villacabras. Aquel patrimonio lo administra hoy la Comunidad del Real Señorío de Molina y su Tierra (lo cuenta el relato del Señorío). Al otro lado del Tajo, en Cuenca, la dehesa de Belvalle la gestiona desde 1952 una mancomunidad de cinco pueblos para madera, pastos, trufa y caza.

Colmenas en la paramera

Las parameras del Señorío, llenas de tomillo, espliego y aliaga, son tierra de abejas. El Señorío es, con la Alcarria, una de las comarcas con más tradición apícola de Guadalajara. Las colmenas antiguas eran fijas: troncos huecos o cestos, y para cosechar había que castrarlas, cortando parte de los panales. De ellos salían la miel, que endulzaba una cocina sin azúcar, y la cera, que se vendía para velas. En Maranchón, antes de hacerse famosos por las mulas, los vecinos comerciaban precisamente con la cera de sus colmenas (lo cuenta el relato de ferias y tratantes).

La apicultura sigue viva, aunque cambiada: hay apicultores que mueven miles de colmenas por el Señorío siguiendo la floración, y otros que se han instalado en pueblos pequeños para vivir de ella. En la última década la provincia ha perdido muchas colmenas, pero las abejas siguen siendo las que polinizan la paramera.

Lo que queda del monte útil

Con el butano, el gasóleo y la emigración de los años cincuenta y sesenta, el monte dejó de ser la despensa de los pueblos. Las carboneras se apagaron, los rimeros ya no se sortean y los trasmochos crecen sin poda. El monte se ha cerrado: donde había dehesa hueca y pasto, avanza el matorral, y con él el riesgo de incendio. Por eso hoy se vuelven a mirar con interés aquellas prácticas: el pastoreo que limpia, la poda que mantiene vivos los árboles viejos, la leña que se saca con cuidado. El monte que alimentaba también era un monte cuidado.

Palabras del oficio

Carbonera
Pila de leña cubierta de ramas y tierra que ardía lentamente, sin llama, durante días, hasta convertirse en carbón vegetal.
Trasmochar
Cortar las ramas de un árbol a cierta altura para sacar leña y ramón, dejando que rebrote. Da troncos gruesos y cortos con una corona de ramas.
Ramón
Ramas tiernas con hoja que se cortaban para alimentar al ganado cuando escaseaba el pasto.
Dehesa boyal
Dehesa comunal reservada al ganado de labor del pueblo, los bueyes y las mulas.
Entredicho
Monte o terreno en el que se restringía o regulaba el aprovechamiento. Da nombre al Entredicho de Selas, uno de los comunes de la Tierra de Molina.
Rimero
Montón de leña. En los pueblos de la sierra se numeraban y se sorteaban entre los vecinos.
Castrar
Sacar los panales de una colmena para cosechar la miel y la cera.
Colmenar
Lugar donde se agrupan las colmenas, a menudo cercado y orientado al sol.

Dónde verlo hoy

Preguntas frecuentes

¿Qué es un árbol trasmocho?

Un árbol al que durante generaciones se le cortaron las ramas a cierta altura para sacar leña y ramón para el ganado, dejándolo rebrotar. Por eso tiene un tronco grueso y corto coronado por muchas ramas. En la dehesa de Olmeda de Cobeta hay rebollos trasmochos centenarios.

¿Cómo se hacía el carbón vegetal?

Se apilaba leña alrededor de un hueco central, se cubría con ramas y tierra y se prendía para que ardiera muy despacio, casi sin aire, durante días. El carbonero vigilaba día y noche tapando los agujeros por donde escapaba la llama. Al final se destapaba y se sacaba el carbón.

¿Qué montes comunes tiene el Señorío de Molina?

Tras la desamortización, el Común de la Tierra de Molina conservó la dehesa común de Sierra Molina, el Común de Bétera, el de Caldereros, el Entredicho de Selas y el común de la Carrasca y Villacabras. Hoy los administra la Comunidad del Real Señorío de Molina y su Tierra.

Fuentes y lecturas
  1. Fichas del atlas: Sierra Molina, dehesa de Olmeda de Cobeta, dehesa de Belvalle, Roble de la Sexma y Montes de Picaza.
  2. Parque Natural del Alto Tajo: fichas oficiales del Sendero 16 (La Espineda) y de la Ruta Etnográfica 3 (chozones de Olmeda de Cobeta).
  3. Alustante y Motos (alustante.com): «El Señorío de Molina», sobre el Común de la Tierra y la desamortización.
  4. Henares al Día: «Apicultura en Guadalajara: la asignatura pendiente de la profesionalización».
  5. Testimonios de vecinos de Valsalobre grabados por Vestal Etnografía, para el reparto de la leña y la poda de los robles.

Para seguir leyendo sobre la historia de este territorio. Bibliografía completa.

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