Capa del tiempo · 1950 – hoy
Los pueblos que se vaciaron
Los embalses cortaron el río a la madera, el camión jubiló al arriero y la gente se fue a Madrid, Valencia o Barcelona. Algunos pueblos quedaron vacíos; otros resisten con un puñado de vecinos todo el año.
Una selección de huellas relacionadas con esta época. Las fechas corresponden a la capa histórica; un lugar puede tener otros orígenes, transformaciones y usos posteriores. Las atribuciones discutidas se explican en sus fichas.
Los relatos de esta capa
- Tierra blanca: el caolín del Alto Tajo
Las arenas blancas de Peñalén y Poveda dieron ocres, luego caolín a cielo abierto y hoy un laboratorio de restauración minera con fondos europeos LIFE.
- Una casa para quedarse
Casas del pueblo abiertas unas semanas al año, mineros sin alquiler en Poveda y viviendas de maestros rehabilitadas en El Recuenco: la vivienda en el Alto Tajo de hoy.
- Los pueblos que se vaciaron
Cómo el Alto Tajo perdió casi nueve de cada diez habitantes en un siglo, con censos del INE pueblo a pueblo y la historia de sus despoblados.
- Cuando el pueblo se oía
Toques de difuntos, de arrebato y de niebla en Armallones, el Campanillo de Checa, el Mambrú de Arbeteta y los clamores de Alustante.
- La vida que vuelve (y la que se va)
Ciervos que llegan a las siembras, quebrantahuesos que regresan, cangrejos y olmos que desaparecen: la naturaleza del Alto Tajo también tiene memoria.
Dónde permanece su huella
La época sobre el mapa
hace 450 millones de años – hoy
Antes de nosotros
Antes de las personas, el Alto Tajo fue un mar frío junto al polo, un bosque sepultado por cenizas, un llano de ríos rojos, lagunas de sal y un mar tropical; luego la tierra se arrugó y el Tajo la fue cortando. Cada época dejó una roca que hoy se puede ver.
Paleolítico – Edad del Bronce
Los primeros trazos
Antes de los pueblos hubo abrigos. En la Cueva de los Casares, cazadores del Paleolítico superior grabaron en las paredes caballos, ciervos y figuras humanas; en los abrigos del Gallo y en Peña Escrita, gentes posteriores dejaron signos esquemáticos en la roca.
siglos VII – I a. C.
Castros celtíberos
Poblados en espolones con foso, muralla y campos de piedras hincadas. El Ceremeño, Peña Moñuz o Castil de Griegos cuentan cómo se vivía, se defendía y se trabajaba el hierro en la Celtiberia antes de Roma.
siglos I – IV
Roma en el cañón
Un acueducto de doble rosca en Zaorejas, quizá ligado a una mansio del camino entre Laminio y Caesaraugusta, y las galerías de hierro de Cueva del Hierro: Roma llegó al Alto Tajo buscando agua, paso y metal.
1129 – siglo XV
La frontera y el Señorío
Tierra de frontera entre Castilla y Aragón, el Señorío de Molina fue casi un reino: castillos, atalayas, un monasterio cisterciense y la sal de Armallá citada ya en el fuero de Manrique de Lara.
siglos XVI – XIX
Sal, hierro y madera
La Corona tomó las salinas, las ferrerías movían martinetes con el agua de los ríos y, cada invierno, miles de troncos bajaban por el Tajo hacia Aranjuez guiados por los gancheros.
1860 – 1960
Resina, gancho y chozón
El siglo en que el monte dio de comer: resineros picando pinos, pastores bajo chozones de sabina, caleras humeando junto a los pueblos. Un mundo que se apagó en una sola generación.
1936 – 1939
El frente del río
El cañón formó parte del frente: posiciones en los puntales, pasos vigilados y refugios. La memoria de la guerra incluye también a las guerrillas de Molina, el trabajo del monte y las familias. El Alto Tajuña permite seguir esa historia en el entorno occidental.
1950 – hoy
Los pueblos que se vaciaron
Los embalses cortaron el río a la madera, el camión jubiló al arriero y la gente se fue a Madrid, Valencia o Barcelona. Algunos pueblos quedaron vacíos; otros resisten con un puñado de vecinos todo el año.



